Empanaditas de Durazno
Las frutas de hueso son de mis favoritas, sin duda, pero también de las que más generan dudas. Pueden ser ácidas, y para algunas personas no siempre son fáciles de digerir, especialmente crudas y en grandes cantidades. Quería crear algo que resolviera eso sin perder lo que las hace tan buenas, y que además pudiera funcionar tanto para el desayuno como para el postre. Cocinar la fruta es la clave aquí. El calor suaviza su acidez natural y la hace mucho más amable para la digestión, y las especias: cardamomo, canela y el anís o hinojo en la masa, hacen el resto del trabajo. No son un detalle decorativo: ayudan a que la fruta se asimile mejor y equilibran ese punto ácido que a veces puede generar molestias. La masa con ghee queda crujiente por fuera y suave por dentro, y al estar hecha con harina integral o de espelta aporta más sustancia sin volverse pesada. El resultado es algo versátil, perfecto con un café por la mañana, o como un postre que se siente indulgente sin serlo tanto. Aprovecha cualquier fruta de hueso de temporada: albaricoque, durazno, ciruela, lo que tengas a mano funciona.
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Comentarios1
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Yarely
18 de junio de 2026
Hola Rana, gracias por la receta :) ¿Hay recomendaciones específicas para cada tipo de Dosha? ¡Saludos!