Enfrijoladas
Las enfrijoladas son uno de esos platillos que siempre le pido a mi suegra cuando los visitamos. Tan simples y tan deliciosas, pero ¡ay!, qué pesadas pueden llegar a ser. Los frijoles refritos, muchas veces cocinados el día anterior y luego fritos en manteca, pueden hacer la digestión mucho más lenta y pesada. En México lo saben bien, y en el mundo árabe hasta existe una broma: cuando alguien está lento o sin energía para hacer sus cosas, se le pregunta si comió frijoles pesados en la mañana. Porque eso hacen: generan pesadez en el cuerpo y en la mente. Esta versión es una alternativa más balanceada: sigue siendo sabrosa, reconfortante y hogareña, pero sin esa carga digestiva que a veces acompaña la versión tradicional. Los frijoles se cocinan con especias que los hacen más ligeros, y el relleno de verduras salteadas aporta frescura y ligereza, manteniendo todo el placer de unas enfrijoladas, pero con una sensación mucho más nutritiva y estable. Es ideal para el otoño y el inicio del invierno, cuando el cuerpo agradece comidas más densas pero equilibradas que combinan saciedad con calor.
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