Ensalada de Pasta de Farro con Hierbas y Garbanzos
Este es el tipo de plato que hago cuando no tengo ganas de cocinar pero tampoco quiero comer cualquier cosa. Rápido, nutritivo y con muy poco que limpiar después, que no es un detalle menor. Un truco que uso seguido: la misma olla donde se cuece la pasta sirve de base para el cesto de vapor. Mientras el farro se cocina abajo, los espárragos y el calabacín se hacen arriba. Todo al mismo tiempo, todo en un solo lugar. Los espárragos son una de las verduras más interesantes de esta época. Aparecen en primavera por algo, tienen una cualidad naturalmente depurativa y ligera que encaja perfectamente con lo que el cuerpo está pidiendo en esta transición. El farro y los garbanzos tienen algo en común que los hace especialmente apropiados para la primavera: ambos son de los más secos dentro de su categoría. Esa cualidad más seca ayuda a equilibrar la humedad y la pesadez que tiende a acumularse durante el invierno. Si no encuentras pasta de farro, la de quinoa funciona muy bien como alternativa. La albahaca y la menta lo levantan, el eneldo tostado le da profundidad, y el limón y el aguacate al final lo redondean todo. Se sirve a temperatura ambiente, lo que también lo hace más fácil de digerir que un plato frío de nevera. Una comida completa sin ningún drama.
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