Oda a las Setas
En los textos clásicos del Ayurveda, los hongos se describen como pesados, de naturaleza tamásica (pueden embotar la mente si se consumen en exceso) y capaces de generar más flemas, ya que crecen en ambientes húmedos y oscuros. Por ello, pueden ser difíciles de digerir, especialmente si se comen crudos, mal cocinados o fuera de temporada. Sin embargo, cuando se preparan de forma adecuada, bien cocinados, en pequeñas cantidades, acompañados de especias digestivas y ghee, sus cualidades cambian: se vuelven más cálidos, aromáticos y fáciles de asimilar. En la práctica moderna, ciertos hongos como shiitake, reishi o maitake incluso se consideran rasayana (rejuvenecedores) por sus beneficios inmunológicos y nutritivos. El shiitake en particular tiene un sabor dulce, es muy apreciado en la cocina oriental por su capacidad de fortalecer el sistema inmune, aportar minerales como zinc, hierro y cobre, y favorecer la vitalidad general. Esto lo hace equilibrante para Vata en pequeñas cantidades, adecuado para Pitta si se combina con especias suaves, y tolerable para Kapha si se prepara con especias picantes y digestivas como pimienta negra o jengibre seco. Es un plato ideal para el otoño y el invierno, cuando el cuerpo necesita calidez y fuerza. Puede servirse tanto en la comida como en la cena, como guarnición ligera (parte de las verduras construyentes por su sabor dulce), acompañado de granos como arroz, proteína animal, legumbres y otras verduras salteadas.
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