Sopa Miso
Un par de semanas difíciles de destete nocturno y el cuerpo lo ha sentido. La falta de sueño afecta la digestión más de lo que parece: la hace más lenta, más sensible, menos capaz de procesar cosas pesadas. En esas etapas el cuerpo pide caldos, cosas calientes, cosas simples. Y esta sopa ha sido exactamente eso. El miso tiene una calidad fermentada que apoya la digestión de forma muy suave, y la hierba de limón con el jengibre le dan al caldo una profundidad aromática que no esperarías de algo tan sencillo. El kombu aporta minerales y desintoxica el cuerpo de metales pesados. Es una sopa que alimenta sin exigir nada al sistema digestivo, justo lo que se necesita cuando el cuerpo está cansado. Yo la he comido simplemente con arroz jazmín blanco al lado y ha sido suficiente. También puedes omitir el tofu y servir pescado o pollo aparte, o añadir más verduras si quieres algo más completo. En casa además tiene una ventaja extra: a Rayyan le encanta la sopa de miso, así que es una de esas recetas que funcionan para toda la familia sin adaptaciones.
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